Vivir una sexualidad plena en la Vejez debería ser normal

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Sexualidad y Vejez en el Hombre

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“La sexualidad existe desde que nacemos hasta que morimos”

Hoy en día, sigue habiendo muchos prejuicios hacia las personas mayores que deciden seguir viviendo su sexualidad, ya que ésta se considera ligada a la juventud, la adultez, el matrimonio…

Por ello, muchas personas ni se plantean la posibilidad de mantener una vida sexual satisfactoria en la vejez, con pleno derecho a obtener intercambio y placer sexual; y muchas veces, no se hacen preguntas abiertas ni se manifiesta una necesidad por mera vergüenza o miedo. Por ello, quiero dar cabida en mi consulta, a este tipo de personas, que pueden sentirse más vulnerables.
Hay que recordar que toda actividad sexual depende de factores como el estado físico, los fármacos que se tomen, las experiencias vividas, las características psicológicas de uno mismo y de la pareja (si la hubiera). En la vejez, las personas atraviesan mas cambios vitales que en otras etapas de su vida, pero somos seres sexuados, y es algo que nos acompañará independientemente de la etapa vital en la que nos encontremos.
“Son las características sexuales las que varían en función del periodo”

La Organización Mundial de la Salud, (OMS) define la sexualidad como: La integración de los elementos corporales, emocionales, intelectuales y sociales del ser sexual, por medios que sean positivamente enriquecedores y que potencien la personalidad, la comunicación y el amor”.
Como seres sexuados, entendemos que la sexualidad nos acompaña a lo largo de nuestra vida y que es parte de nuestro auto concepto, autoestima y forma en la que nos relacionamos. Entendemos que la sexualidad es la vivencia que experimentamos desde nuestro propio género, ya sea masculino o femenino. No se trata meramente del coito, sino de las múltiples expresiones afectivas, sensuales, eróticas y sexuales que se dan en la comunicación.

 
Una sexualidad sana tiene múltiples beneficios para la salud y es un factor que aumenta el bienestar y mejora la autoestima. Una de las primeras necesidades de todo ser humano es la de sentirse aceptado, querido, acogido, perteneciente a algo y a alguien. La autoestima consiste en saberse capaz, sentirse útil y considerarse digno. Por lo tanto no puede haber autoestima si el individuo percibe que los demás prescinden de él, o al menos, no una autoestima positiva.  
Se tiende a desestimar lo valiosa que es la sexualidad para las personas más mayores, como si la sexualidad tuviera fecha de caducidad y a partir de una edad haya que olvidarse de ella. Aunque la sexualidad puede verse afectada por diversos factores en la vejez, esto no debería significar su desaparición. Más bien, es necesario entenderla para saber como abordarla y mejorar, no sólo la calidad de vida sino también el bienestar que se obtenga de ésta.  


Cambios fisiológicos que se producen en la vejez masculina

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  • Más tiempo para lograr la erección (El hombre joven necesita como promedio sólo de 15 a 30 segundos y el anciano puede demorar hasta 10 minutos).

  • Demora más el tiempo en eyacular, lo cual prolongará más el coito.

  • La erección del hombre de más de 50 años es menos firme debido a que los vasos sanguíneos no son tan elásticos como antes y los músculos son menos potentes, lo que disminuye la intensidad de erección pero nunca en condiciones de salud le hará perder totalmente la capacidad de un contacto sexual normal.

  • Disminución del eyaculado en cuanto a su volumen y la fuerza con que es expulsado debido a una menor potencia de los músculos eyaculadores y, por lo tanto, de sus contracciones durante el orgasmo.

  • El periodo de detumescencia del pene, o pérdida de la erección después de la eyaculación, se produce con más rapidez, así́ como el tiempo necesario para logra la próxima erección (periodo refractario) se prolonga.

  • Las erecciones nocturnas, que en todo hombre se presenta durante las fases de sueño acompañado de movimientos oculares rápidos (MOR) sobre todo antes de despertarse, son menos frecuentes e intensa según avanza la edad.

  • En el anciano y en el hombre maduro predomina la excitación producida por tocamientos y caricias sobre la zona erógenas del cuerpo y la estimulación directa de los genitales. El no lograr la erección satisfactoria o total hasta que la compañera le acaricie directamente los genitales constituye una expresión de que en esa etapa predominan los reflejos medulares, y no una falta de potencia sexual.

  • El hombre de edad avanzada puede gozar perfectamente el coito sin llegar necesariamente al orgasmo. Después de los 60 años se puede eyacular en uno o dos de cada tres coitos y esto no ser causa de insatisfacción.

  • Las necesidades de contacto sexual en hombres mayores de 60 años de edad puede limitarse a una o dos veces por semana y ser suficiente para su bienestar.

  • En los ancianos también puede perderse la llamada fase de inevitabilidad eyaculatoria. Esta fase precede en unos escasos segundos a la eyaculación y en ella el hombre se hace consciente de que va a eyacular y no lo puede evitar o controlar, también se conoce como el “punto sin retorno”. El anciano puede eyacular sin este aviso, que es producto de la contracción de la musculatura de las vías seminales, pero experimenta la segunda fase del orgasmo sin dificultad.

  • En el hombre mayor de 50 años disminuye la elevación de los testículos dentro del saco escrotal antes de la eyaculación.
                   
A los cambios fisiológicos se puede sumar la repercusión de otras patologías orgánicas crónicas y el consumo de fármacos. Estos pueden modificar el comportamiento sexual del anciano, ya sea por alteración del sistema hormonal, o por secuelas físicas y/o psicosociales de las enfermedades crónicas que pueden originar algún grado de discapacidad. Pero estas enfermedades, aunque es menos probable que se presenten, alterarían la sexualidad también del adulto joven. Estos cambios no tienen necesariamente que afectar al sentimiento subjetivo de placer en los hombres. Pero si afectan se hace necesaria la ayuda psicológica y la educación sexual en la vejez. La terapia sexual en personas mayores funciona igual que en las personas jóvenes pero con algunos cambios:
  • Hay que tener en cuenta los cambios físicos relacionados con la edad.

  • Evaluar con especial atención la posible existencia de otras patologías.

  • Evaluar el consumo de fármacos y los efectos que estos puedan tener en el funcionamiento sexual.      

  • En el caso del deseo, es importante explorar en el hombre si han sucedido cambios asociados a la edad en su rutina (jubilación, muerte de seres queridos, etc.) y cómo le afectan.

  • Autoimagen y autoestima.

  • Creencias erróneas  sobre la sexualidad en la vejez.

¿Cómo os ayudará la Terapia Sexual en la etapa hacia/durante la vejez?
Para los humanos, el contacto físico es una necesidad, una fuente de bienestar que los hace sentir protegidos, amados y valorados. Al fin y al cabo, los factores psicológicos que afectan a la sexualidad en hombres y mujeres jóvenes, también lo hacen cuando estos alcanzan la tercera edad.

En los medios de comunicación y en la sociedad en general se ofrece una imagen de lo deseable, lo erótico y lo bello que coincide con una etapa de la vida más joven. Especialmente en las mujeres, ya que el cine se ha encargado de ofrecernos a actores atractivos mayores que siguen siendo protagonistas y que se vinculan a mujeres más jóvenes. Esto es fácil de entender si sabemos que en el hombre se valoran cualidades como la posición económica, la personalidad o la popularidad como atractivas. En la mujer se pone el énfasis principal en el físico, en concreto en el físico de una joven. Es decir, nos resistimos a no ser atractivas, no ser deseadas, concretamente nos resistimos a envejecer.

Pero es inevitable envejecer. Y como nuestros “ojos” están puestos en la juventud resulta tremendamente difícil la adaptación de las personas y su sexualidad a la vejez. Las personas que mantienen una percepción positiva de su cuerpo y de su pareja mantendrán relaciones sexuales satisfactorias.

Por ello en consulta, será fundamental trabajar en la actitud que se mantiene hacia uno mismo, la pareja y la sexualidad. La intervención en terapia sexual con personas mayores seguirá el mismo curso especifico según la disfunción pero teniendo en cuenta estas particularidades:
  • Los cambios físicos relacionados con la edad.

  • Evaluar con especial atención la posible existencia de otras patologías.

  • Evaluar el consumo de fármacos y los efectos que estos puedan tener en el funcionamiento sexual.

  • En el caso del deseo, es importante explorar en el hombre si han sucedido cambios asociados a la edad en su rutina (jubilación, muerte de seres queridos, etc.) y cómo le afectan.

  • Autoimagen y autoestima.

  • Creencias erróneas sobre la sexualidad en la vejez.
         
Es importante saber como se van produciendo estos cambios fisiológicos y psicológicos, para disminuir los miedos y preocupaciones que puedan presentarse. Tener una buena información, facilitará una mejor vivencia de la sexualidad adaptada a cada cambio.
 
Por ello, en mi consulta nos acercaremos a la sexualidad de este colectivo e intentaremos comprender las dificultades derivadas de su situación afectivo-sexual. La intervención irá encaminada a favorecer la adaptación de la persona a su realidad, guiándola en el camino de la comprensión y aceptación de su situación personal, así como animándoles a clarificar cuestiones conflictivas, y adaptando las necesidades sexuales a cada situación.

 
Si esta dificultad te supone algún tipo de problema personal, emocional o social, no dudes en contactarme.
 

“Sé que los problemas sexuales pueden generar vergüenza o inseguridad, pero estoy aquí para empezar a desterrar esas ideas y ayudarte con toda la naturalidad posible”

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Preguntas Frecuentes Cuando Se Acude A Un Psicólogo


 
 
¿Cuál es la diferencia entre psicólogo y psiquiatra?
 
¿Cómo es una sesión de terapia psicológica?
 
¿Qué es la Terapia Psicológica INDIVIDUAL?
 
¿Cuánto duran las sesiones?
 
¿Cómo es la relación entre cliente y terapeuta?
 
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